Jarrapellejos en el Ayuntamiento

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

NO TODAS las desfeitas políticas son del PSOE o de los nacionalistas. El PP gallego tiene que hacer también su propia limpia rotunda y urgente. El bochornoso espectáculo ofrecido por el aún alcalde de Toques y por quienes sin el menor pudor, sentido de la vergüenza y la dignidad moral le amparan, es sintomático de una de las almas, la tenebrosa, ruin, violenta y encanallada que aún permanece en cierto PP autóctono, camuflado ahora de regionalista y en esa Galicia atrasada, zafia y miserable, que se retroalimentan mutuamente. Que energúmenos condenados, que nos retrotraen a la España negra de los Jarrapellejos y sus escuadrones violentos, admirablemente descritos por Felipe Trigo, puedan detentar una institución democrática española nos cubre de vergüenza a todos los ciudadanos. Otro caso desolador es el que muestra la impunidad democrática del gobierno al alimón entre una especie de okupa en las listas socialistas, que sólo se sacrifica por la patria municipal con la pasta abundante por delante, pasta, parné o guita que le ofrece el popular «Moncho é moito», procedente de considerar los presupuestos de Sada como un botín personal, a obtener, es de suponer, con la sangría de los indefensos ciudadanos. A los que se les llena la boca de galleguismo como forma de asentar «su derecho tribal natural al mando» más valía que aprendieran a deletrear las palabras, democracia, respeto a las instituciones, dignidad y vergüenza, cosa que por lo que se ve sólo gastan «los de Madrid» y es desconocida para los usos y costumbres de muchos de los políticos locales. Los líderes lúcidos y honorables del gran partido conservador español, en verdad deben estar preocupados porque aquí, en Galicia, puede abrirse otro frente entre los que están en la política por defender unas ideas razonables y unos intereses diferentes, a veces opuestos, pero legítimos, y los Jarrapellejos locales.