En precampaña

| FRANCISCO RÍOS |

OPINIÓN

19 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA CAMPAÑA para las elecciones generales se presenta dura, a la vista de cómo se está desarrollando la precampaña. Las sensibilidades y las inteligencias que se ofenden con las agresiones directas a unas y otras pueden echarse a temblar... cuando se repongan del sofoco que de entrada pueda haberles causado un candidato a la presidencia del Consejo que acaba de hablar de «un país invivible», en probable referencia al peligro de que España se vuelva inhabitable. Uno de los más populares periodistas radiofónicos no le reprocha, sin embargo, su vocabulario, sino que lance sobre su principal rival toda suerte de «calificativos y descalificativos». Le llegaba con los primeros, pues engloban las palabras elogiosas y las críticas, mientras que los descalificativos no son más que mera invención improvisada que pretende inútilmente sustituir a las descalificaciones. El candidato de los socialistas ha formado un comité de notables para que lo asesore. Alguien habla de un «gobierno en la sombra», que es el que la oposición crea para escrutar la acción del equipo en el poder y para sustituirlo en caso necesario, y un analista político se adelanta a negar que sea tal, pues, explica, sus integrantes «son todos muy conocidos». La precampaña avanza, pues, entre incidentes relacionados con «pequeñas redecillas», frase recién alumbrada en televisión por una modelo que pasará a la historia patria más por el candelabro que puso en candelero que por su encantador palmito. Todo sea por un final feliz en las postreras horas del 14 de marzo. Esperemos que esa velada no resulte para nadie la «noche de los cuchillos rotos», expresión acuñada estos días por uno de esos líderes de opinión que son los presentadores de programas televisivos del corazón, que sin levantar una ceja ha cruzado la noche de los cuchillos largos con la de los cristales rotos. ¡País!