Buenos europeos

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

07 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EL GOBIERNO de Berlusconi continúa su huida hacia delante y ha aprobado un Decreto-Ley que, referido en apariencia con carácter general a grandes empresas en crisis, encubre en realidad una norma ad hoc , específica para salvar en lo posible a Parmalat y mitigar el escándalo producido por el gigantesco fraude económico. Por estos pagos españoles, y especialmente gallegos, hemos sufrido muchas limitaciones que han llevado a nuestros astilleros y siderúrgicas a situaciones insostenibles y de durísima reconversión empresarial, cuyas consecuencias personales y sociales todavía se advierten en nuestras ciudades pasados largos años. Europa sólo se puede construir desde el respeto a las reglas del juego y la progresiva cohesión. Ya decía Nietzsche que muy pocos europeos son buenos europeos y la pasión por serlo tarda en mejorar. Pertenecer a una comunidad es sin duda un acto de fe, pero también de lealtad y juego limpio.