Via crucis

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA | O |

02 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

POBRE Michael Jackson. Creyó que él trazaba los límites entre el bien y el mal, a su inocente o culpable medida, y ahora está en manos de la policía y de los jueces, y muy probablemente también en manos de la Nación del Islam, una secta religiosa que borda el papel de chupasangre y que, según The New York Times , lo mantiene aislado, mientras se va haciendo poco a poco con el control de sus negocios. El cantante que soñaba con llegar a ser blanco está ahora «protegido» por los lobos del separatismo negro. Parece una película de terror. Sin haber sido nunca un fan de este cantante, me causa espanto el vía crucis que le espera y del cual probablemente saldrá mucho más desfigurado de lo que ya está. Lo que tiene enfrente es nada menos que una horda de interesados creyentes en no importa qué, y él es sólo un Peter Pan con dinero, deseoso de satisfacer unos sueños que quizá siempre tuvo por angelicales. Y tal vez porque se sabía rodeado de sanguijuelas sedientas de sangre, se atrincheraba con los niños (en los que dice ver el rostro de Dios) en un mundo de fantasía. Pero no le valió de nada. Aristóteles nos dejó dicho que la virtud resplandece en las desgracias. Veremos si resplandece alguna virtud en este caso.