CÉSAR CASAL GONZÁLEZ | O |
28 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.VOY a poner a trabajar a Julio Camba (Villanueva de Arousa, 1889-1936). Lo leo en la antología que ha publicado Austral y encuentro perlas que obligan a pensar. Sobre todo por cómo según qué cosas siguen más o menos igual. Llueve en los mismos lugares y el sol sale siempre, terco, pugnaz, por los Ancares en nuestra Galicia. El 22 de julio de 1909, a tres fechas del Día da Patria, Camba escribía: «Galicia no necesita de regionalismos (nacionalismos de hoy), lo que necesita son hoteles y ferrocarriles. Si los nacionalistas gallegos se dedicaran a hacerlos, en vez de dedicarse a decir en versos malos que Galicia es lo más hermoso del mundo, cumplirían con su verdadero deber». Me limito a repetir sus palabras, tan actuales, de hace casi un siglo. Más progreso y menos RH. El autor, en otro artículo, hace una reflexión con un barniz poético, muy complementaria de la anterior: «¿Cómo se puede querer a una provincia?, yo quiero a un hombre o a una mujer, a seres humanos». Camba culmina con un cántico a que lo importante es cómo es el tipo en cuestión, no que sea de Murcia o de Lugo. Hay más del estilo, del estilo agudo, venenoso, del aguijón del solitario del Palace. Les invito a descubrirlas. cesar.casal@lavoz.es