CÉSAR CASAL | O |
16 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LOS BALONCESTISTAS son tipos que saben sumar algo más que dinero y copas. Suelen tener más luces que muchos futbolistas. Lugo, Ourense y Ferrol tienen una larga experiencia de ACB. Pueden enseñarle al resto de Galicia el placer de este juego. Esas ciudades se criaron en la estrategia de las tácticas. Conocen el ajedrez de la pista, aleros que trazan diagonales como alfiles, torres que taponan la mejor dejada. Saben lo que es un latigazo de tres puntos, ese segundo que se queda colgado del aro de la emoción. Disfrutan del riesgo, del vuelo sin motor de un fly. Se sorprenden con ese pase imposible por debajo de mil músculos en la zona o aplauden ese bloqueo tan contundente como la muralla china. El basket de la ACB es lujo, es el recuerdo de la muñeca infalible, de repetición, de Drazen o del hormigón armado de Sabonis, que se movía como un bailarín. Un tiro libre es temple, pulso para pasar por el aro, para enhebrar el balón en la canasta. Muralla defensiva en Lugo, sudor de vapor en As Burgas o aquel OAR de Ferrol; paraísos que se vivieron en Galicia. Lugo sigue arriba. El Breogán empieza a jugársela el domingo contra el Fórum. No se lo pierdan. Queda cerca, como un tiro de dos puntos. Por si la Copa. cesar.casal@lavoz.es