CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
11 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.HEMOS globalizado el terrorismo. Nuestros dirigentes pueden felicitarse. Lo han conseguido. Ahora en casi todo el planeta podemos tener miedo a saltar por los aires en la compra, por la calle, al salir de una embajada. Les costó esfuerzo. Tuvieron que odiar mucho a lo que es distinto a ellos, especialmente lo árabe. El inculto siempre odia lo que no entiende. Es una manera estupenda de sentirse bien con sus dos verdades. Los telediarios son una pedrea de sangre, un bingo de cadáveres. Hoy en Moscú, ayer en Indonesia, anteayer en Estambul. Además de los fijos en la lotería de la muerte: Irak, Palestina e Israel. Les tenemos que estar muy agradecidos a nuestros líderes por habernos metido en el siglo XXI con la cruzada del odio como bandera. Volvemos a las cruzadas y encima se felicitan cuando consiguen ganar una guerra. ¿Qué guerra? La de Afganistán, que perdieron, la de Irak, que están perdiendo. El problema está en los que mandan. Creía que la política era diálogo. Creía que los ejércitos se usaban cuando fallaba la diplomacia. Hoy existe la diplomacia del terror, de las armas. No hay líderes como los de antaño. Los políticos son de medio pelo y así nos va, unos mediocres con pistolas. cesar.casal@lavoz.es