Transición

| JUAN CARLOS MARTÍNEZ |

OPINIÓN

04 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

VALE QUE los discursos constitucionales empiecen a sonar repetidos, pero eso no es motivo para calentarse y lanzar un aturuxo tipo se ti foras coma min dabas cun croio no peito . Eso es lo que hizo ayer Xosé Manuel Beiras, quien en su nuevo puesto debe sentirse liberado de la moderación a la que obliga la búsqueda del centro (y de los votos que van a él). El profesor dijo que los partidos defensores de la Constitución han congelado el «programa evolutivo» que contenía. Que hace falta otra Transición. Que si critica la Constitución, como los buenos republicanos criticaban la República, es porque la quiere hasta los tuétanos, y que, con esta involución, no vayamos a estar «al borde de una guerra civil sin Ejército». Debemos estar perdiendo sensibilidad. Se ven urnas y resultados electorales, pero la revuelta popular no se ve por ningún lado, ni se oye ruido de sables; claro que, como no son del ejército, deben de ser de plástico. Si las camadas populares que van a impulsar esta segunda Transición son, por ejemplo, las que el miércoles apoyaban a Atutxa, podemos esperarla sentados.