La levitación magnética

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

01 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

LA LEVITACIÓN es la sustentación en el vacío o en el aire de cuerpos sólidos (o fluidos). Para que eso suceda, es necesario neutralizar la fuerza peso (dirigida hacia el suelo y debida a la gravedad), con otra igual y de sentido contrario (dirigida hacia arriba). De ese modo la resultante de ambas fuerzas es nula y el cuerpo está en equilibrio, es decir, suspendido y sin moverse. Al margen de la magia, la levitación se consigue experimentalmente con ondas sonoras intensas, con láseres y con imanes. También se puede sostener una esfera en un chorro de aire o de agua. En el experimento que sirvió para determinar la carga del electrón, Millikan suspendía diminutas gotas de aceite electrizadas, mediante la aplicación de un campo eléctrico. En La Voz (19-11) se escribía sobre los trenes de levitación magnética, que han conseguido desplazarse a 560 km/h. Se trata de elevar el tren sobre la vía para que no exista rozamiento con los raíles y así pueda alcanzar una mayor velocidad. El planteamiento teórico puede parecer simple, pero las dificultades técnicas son muy complejas. Los polos iguales de dos imanes (N-N o S-S) se repelen. La fuerza de repulsión, que tiende a alejar los dos imanes, ha de ser suficientemente intensa para sostener el tren en el aire y levantarlo sólo lo que sea preciso. Esta situación ha de mantenerse mientras el tren se desplaza y hacer que la levitación sea estable para comodidad de los viajeros y seguridad del propio tren. La solución se está tratando de encauzar a través de sustancias superconductoras ( ¿Qué es? , 23-10). Al acercar un superconductor a un imán, se convierte en otro imán que se enfrenta al ya existente, dando lugar a una levitación muy estable, es decir, que, si se separa ligeramente de la posición de equilibrio, la recupera inmediatamente.