La telaraña sigue creciendo

OPINIÓN

24 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

NO ES CASUALIDAD que los atentados que han tenido lugar en Turquía los últimos días hayan recaído sobre unos objetivos tan selectivos. La cuidadosa elección de los mismos es la sangrienta constatación de que los esfuerzos antiterroristas de Bush y sus aliados no han servido para desmantelar la red de Al Qaida. Por el contrario, el cuidadoso patrón seguido demuestra que su red está extendida por todo el mundo y se consolida, cada vez con más fuerza al aplicar con eficacia una estrategia definida. En primer lugar, Al Qaida, ha elegido el país más adecuado para seguir haciéndose notar tras el atentado en Riad. Turquía, a caballo entre Oriente y Occidente, es una nación que lucha por mantener su tradición musulmana al tiempo que intenta acceder a la esquiva Europa, cuyo bienestar y progreso desea. Pese a que la Unión Europea la ha rechazado por su constante y permanente violación de los derechos humanos, sobre todo en relación al trato que recibe la minoría kurda, su decidida colaboración con la OTAN la distingue como una nación con clara vocación pro-occidental y como uno de los aliados más fieles de Estados Unidos. Atacando Turquía, Al Qaida ataca a Occidente. En segundo lugar, atentar contra dos sinagogas de forma simultánea ha servido para advertir a los judíos que, si los palestinos les atacan en Israel, Al Qaida puede hacerlo en cualquier lugar del mundo, incluyendo un país, tradicionalmente tolerante con los cultos de las otras dos religiones monoteístas. En tercer lugar, los atentados contra la sede de la HSBC y el Consulado Británico son una forma criminal de resaltar la vulnerabilidad de los occidentales en un país de mayoría musulmana. También es una manifestación de que si bien Al Qaida no puede atacar directamente a Bush o a Blair, sí puede hacerlo a sus representantes y compatriotas, provocando tanto impacto en la opinión pública como si hubiera sido a ellos. La difusión de este inútil derramamiento de sangre refuerza la imagen terrorista gracias a su efectividad y fortalece el rechazo hacia todos los musulmanes sin distinciones. Es evidente que la telaraña terrorista sigue creciendo porque somos incapaces de cortar sus hilos. Los que nos dedicamos a asuntos de la mar siempre agradecemos el espacio que este periódico dedica a nuestro medio y a nuestra profesión. Es sobresaliente la información dada el día 16 bajo el título «España creará un sistema pionero para predecir la evolución de mareas negras», en el que aparece el término Oceanografía Operacional (OO), nuevo reto en el campo de la oceanografía. No es exactamente un sistema, sino un concepto que cobija y apoya un sistema global de observación oceánica. El mero hecho de implantar y desarrollar tal concepto puede ser, en nuestro país, una verdadera revolución en la manera de entender la investigación oceanográfica y organizar su enseñanza. España lleva varios años representada en los foros internacionales relacionados con tal actividad. Varias instituciones realizan ya observaciones incorporables a ese concepto. La aprobación del proyecto nacional que se menciona será, sin duda, un impulso sustancial y, espero, definitivo en la creación en España del sistema de observación, previsión y suministro relacionado con el océano. Tenemos ya varias piezas fundacionales: actividades en marcha, el proyecto y participación internacional; lo que se necesita es crear un consorcio que coordine la labor de las instituciones existentes. Esto ahorraría dinero y evitaría duplicidad de actividades y problemas de competencia respecto a la creación de un nuevo instituto. Gregorio Parrilla, Instituto Español de Oceanografía. Madrid. Según noticia de la agencia Europa Press , «Anaya corregirá el libro de texto en el que se tilda a Ceuta y Melilla de puntos de África en los que se habla español». En la misma noticia se menciona que el director provincial del Ministerio de Educación y Ciencia en Ceuta, Pedro Gordillo, manifiesta que «en el momento en el que los docentes nos comunicaron el error, nos pusimos en contacto con la editorial para exigirles una rectificación urgente». Sólo quien tiene por deshonroso pertenecer a África puede llamarse a agravio ante una denominación geográficamente impecable como la que el libro indica. ¿Pues no se dice acaso de Estambul que una parte está en Europa y otra en Asia, separadas por el estrecho del Bósforo? ¿Y acaso una parte de España no está en Europa y una pequeña parte en África, separadas por el Estrecho de Gibraltar? ¿No recuerda esto a la reciente polémica suscitada por el Gobierno vasco al calificar de inmigrantes a los españoles no vascos allí residentes? ¿Acaso tomar tal denominación como agravio no ponía de manifiesto, muy a pesar de los denunciantes, el concepto que ellos mismos tenían de la inmigración? Definitivamente, hay errores muy necesarios y oportunos. Juan Sánchez Torrón. Madrid. Soy gallega. De Vigo. De haber nacido 60 kilómetros más al este sería ourensana. Un poco más hacia el nordeste y sería asturiana. Si hubiese nacido 40 kilómetros hacia el sur sería portuguesa. Personalmente, me resulta ridículo creerme mejor por dónde he nacido. Yo siento que muchos vascos odian este país y no quieren formar parte de él. El orgullo por lo suyo y por ellos mismos les lleva a menospreciar a los demás, a considerar diferente al igual. Aquí me siento libre y hablo gallego cuando me da la gana, por el momento nadie me lo impone, y puedo decir que me siento ciudadana del mundo, de España, de Galicia o de ninguna parte en concreto sin ningún miedo ni vergüenza. ¿Pueden hacer eso los vascos? ¿Por qué no dejan que se independicen de una vez? Que lo hagan y nos dejen en paz. A. Prado Comesaña. Vigo.