¿Antisemitismo?

OPINIÓN

17 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

DESPUÉS de los salvajes atentados suicidas de este sábado contra dos sinagogas de Estambul, donde vive una numerosa comunidad sefardí, el Gobierno de Israel se ha apresurado a inscribir los hechos dentro del antisemitismo impulsado «desde ciertas capitales europeas», y no dentro del firme rechazo que provoca en todo el mundo ese muro de hormigón y alta tecnología con el que están sajando Cisjordania, sin respeto a los derechos palestinos, ni a los derechos humanos en general, ni a los acuerdos precedentes (la «línea verde» es ya una esperanza rota), ni a la voluntad internacional manifestada en la Hoja de Ruta propiciada por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU. ¿Es que nadie le va a explicar a Ariel Sharon que su política de tierra quemada, apropiación de territorios y aislamiento de poblaciones palestinas es muy posiblemente la mayor fuerza motriz de estos y otros atentados? Y no digo la única fuerza impulsora por prudencia, porque hay que dejar espacio para esos deplorables extremistas que le hacen el juego a todos los halcones y belicistas del mundo. El terrorismo que acaba de causar veintitrés muertos y trescientos heridos en Estambul debe ser condenado y perseguido como corresponde, hasta su erradicación. Así lo han expresado estadounidenses, europeos y países de otras latitudes, como Egipto, Siria o Pakistán. Sobre esto no hay duda. Pero Israel tiene que parar ese muro de la vergüenza en nombre del cual probablemente se van a intentar justificar otros excesos injustificables. Ese muro es una provocación a los palestinos y un foco de desafección para los ciudadanos del mundo. ¿Antisemitismo o antisharonismo ? El camino de la paz no pasa por cebar el odio con hechos consumados y no asumibles. Muchísimos europeos, que no tienen nada de antisemitas, están en contra del muro y de Sharon. Y a favor de acuerdos como el de Ginebra, capaces de cimentar una esperanza entre tanta matonería estéril. Israelíes y palestinos se merecen una oportunidad de entendimiento que desarme a tanto fanático violento. Porque antisemitismo y antisharonismo no son sinónimos, señor Ariel Sharon.