El eclipse

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

NO SE TRATA del fenómeno astronómico de esta madrugada sino de otro político y organizativo. Me refiero a lo que puede observarse cuando entre la luz solar y los satélites se interpone la sombra terrena de ciertos intereses planetarios. Sostienen los ocultistas que ciertos entes sutiles aprovechan el cono de sombra del eclipse para trasladarse por el espacio sin miedo a que la luz los deteriore o desintegre. Declina el poder de Aznar y ya están empezando los murmullos y escaramuzas, que si no se cortan rápido van a llegar a gritos abiertos. Y la cosa es de lamentar porque le parecía al observador que el PP era la única institución con un mensaje relativamente claro y unificado, capaz por ello de poner orden y equilibrar las graves tensiones desintegradoras que padecemos. Se va Aznar e Ibarreche perpetra su plan destructor; la mal llamada Izquierda Republicana de Cataluña, que es un partido confesadamente separatista y, en consecuencia, de no izquierda y no República , va a ser el árbitro de la gobernabilidad catalana; Gallardón proclama su faraónico cantonalismo fiscal, con la aparente pusilánime aquiescencia de Rajoy, e incluso Arenas se permite hacer una teoría hagiográfica e increíble de la cosa... ¿el síndrome Tamayo? Mayor se atreve a decir en voz alta lo que piensa todo el mundo, es decir, el PP mantiene una muy meritoria postura en el País Vasco pero incoherentemente ha abandonado Cataluña, entregándola a los nacionalistas. Para algunos maldicientes, incluso, si el Príncipe decide casarse después de que deje el Gobierno, es para evitar tener que invitarle a su boda. Probablemente tenía razón Bode cuando sostenía que el campo de asteroides situado entre Marte y Júpiter fue en su momento un planeta que explotó, desintegrándose en fragmentos peligrosos e incontrolados. ¿Se llamaba España?