Álava y Euskadi

OPINIÓN

CONFLICTO. Esta es la situación en la que se instala la relación entre las instituciones públicas de Euskadi y las de España. Pero las cosas nunca habían llegado tan lejos. Colisión entre los poderes legislativo y ejecutivo vascos con el judicial del Estado. Ruptura del marco legal que configura el Estatuto de Autonomía de Euskadi, norma que emana de la Constitución con las siguientes facultades: funda la comunidad autónoma vasca; actualiza los derechos históricos de los territorios forales; reparte el poder competencial, entre instituciones comunes -Gobierno y Parlamento vascos- y forales -Juntas Generales y Diputaciones de cada territorio-provincia-. Álava es al mismo tiempo provincia, comunidad foral y territorio histórico de Euskadi. En la capital alavesa, Vitoria, conviven, a pocos metros de distancia, el Parlamento vasco controlado por nacionalistas y el Parlamento Foral controlado por constitucionalistas. Hubo un tiempo en el que el pase foral fue derecho histórico por el que normas llegadas de territorio común (Madrid), en territorio foral, por mandato de sus órganos forales, se acataban pero no se cumplían¿ Antecedentes en 1993. Las Juntas Generales de Álava tiraron por tierra el acuerdo del Parlamento vasco para fusionar las Cajas en el Banco Público Vasco. Puede que estemos ante una situación similar. El Plan Ibarretxe, en Álava, se acata pero no se cumple. Al ser instrumento de ruptura unilateral del marco estatutario, deja a los alaveses, por disposición legítima de su Parlamento Foral, en situación para salirse fuera de Euskadi y recuperar su autonomía foral, solos. Por ahí pueden ir las advertencias de los representantes políticos de Álava, por ahí puede ir el próximo escenario del viejo y peligroso conflicto vasco. No se ve mejoría alguna. El enfermo puede evolucionar hacia la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que supone la suspensión del régimen de autonomía, con la incógnita de la reacción de la sociedad nacionalista. Pero también puede evolucionar hacia la ruptura de la comunidad formada por los tres territorios, con la salida de Álava de Euskadi, que tampoco sabemos cómo lo tomarían los nacionalistas. Ibarretxe no parece dispuesto a detenerse. Incluso se arriesga a que lo acusen de sedición. Echamos en falta la cordura de Ardanza para evitar que la escalada conduzca a la catástrofe.