Los canales celulares

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Para enviar preguntas: EL PREMIO Nobel de Química de este año se ha concedido a los norteamericanos Agre y MacKinnon por el descubrimiento de canales de comunicación entre las células y el exterior. Las células están rodeadas de una membrana plasmática, formada por un ensamblaje de grasas y proteínas, que mantiene en su interior el citoplasma, una sustancia viscosa en donde se asientan miles de moléculas distintas. La célula es una especie de fábrica en la que entra materia bruta y salen productos elaborados, producidos en una especie de cadenas de montaje en donde las enzimas, que serían los obreros especializados del proceso, dan lugar a numerosas reacciones bioquímicas específicas, que varían de unas células a otras. Hay otras moléculas que hacen las veces de capataces, vigilando las operaciones, cuyo desarrollo está inscrito en código genético. Para el correcto funcionamiento de la célula es necesario que existan, en la membrana celular, dispositivos de entrada de sustancias y de salida al exterior de productos elaborados. Los trabajos que llevaron al descubrimiento de los canales de comunicación del agua y del ion potasio, son los que ahora reciben el Nobel de Química. El canal del agua permite el paso de moléculas de este líquido a través de la actuación de la proteína aquaporina y es de gran importancia para conocer el funcionamiento del riñón y los procesos de hidratación-deshidratación. El canal del potasio permite el paso de iones potasio: átomos de potasio que han perdido un electrón y tienen una carga positiva. El sistema impide el paso de otros iones, como los del sodio. Las deficiencias en el funcionamiento de estos canales dan lugar a trastornos orgánicos, que pueden solucionarse usando fármacos adecuados. De ahí la importancia del conocimiento del modo de funcionar de ambos canales.