YA DEBE SER enero en Irak. Porque ha comenzado la feria de las oportunidades. Como nos marca El Corte Inglés. La Conferencia de Prestamistas Generosos que se celebró en Madrid ha sido la gran oportunidad para hacerse con los restos de temporada. Algunos han acudido raudos a las gangas. Otros, han preferido no ir a los saldos. Quizás porque no soportan las aglomeraciones. Colin Powell ha estado muy acertado al comparar la cumbre madrileña con los telemaratones. Esos programas televisivos, preferentemente navideños, en los que la solidaridad llega en forma de rosario de donativos, pujando por hacerse con los sobrantes donados por particulares y empresas. Eso es lo que ha ocurrido en Madrid. Que los amantes de este tipo de acciones se han lanzando a la promoción. Pero el gobierno Bremer-Bush iraquí, tiene por delante una difícil papeleta. Todos los participantes políticos coinciden en que no será posible la reconstrucción del país sin seguridad y sin que los iraquíes recuperen el poder. Y los empresarios condicionan su participación al establecimiento de un marco legal y político estable. Llevamos toda la vida cavilando si fue antes el huevo o la gallina. Y ahora debemos plantearnos la misma cuestión, pero en el terreno bélico. ¿Qué es antes, la reconstrucción o el fin de la devastación? ¿Esperamos a que finalice la invasión para ponernos manos a la obra? Rumsfeld, en un ataque de sensatez y sinceridad, ha reconocido que el camino va a ser largo y fatigoso. Lo que no ha dicho es si antes o después. O lo será siempre. No hay por qué negarle el éxito a la feria de las oportunidades. Lo recaudado justifica su celebración. Pero seguimos desconociendo qué país se quiere levantar. Y eso que ya debe ser enero en Irak. Porque allí diluvia. Pero no agua. Llueven muertos y miserias.