Irrespirable Bolivia

| JOSÉ JAVALOYES |

OPINIÓN

19 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

TANTO Ande y tanta altura, hecha excepción de los feraces valles, hacen poco menos que irrespirable -de tan poco oxígeno que lleva- el aire de Bolivia; sobre todo el aire capitalino de La Paz, que en la última semana viró a viento de guerra: de guerra civil, sobre la que hablaba, diciendo que la temía, el dirigente sindical y político Evo Morales, candidato que fue a la presidencia de la república y representante del campesinado cultivador de la coca. Por debajo de los niveles críticos de oxígeno político, la democracia boliviana salta de espasmo en espasmo, sin encontrar el punto de equilibrio -étnico-social y económico- que precisa la convivencia democrática. La minoría blanca y la mayoría indígena, algunas fortunas ingentes y las ingentes masas de indios desheredados, las descompensaciones estructurales en el sistema productivo, la amputación geográfica -con la pérdida de la salida al mar, consecuencia de la guerra perdida con Chile en 1878-, conforman un síndrome de carencias básicas que imposibilita esa estabilidad inseparable de la normalidad democrática. Dimisionario epistolar, Gonzalo Sánchez de Lozada abandonaba la presidencia de la república boliviana por la puerta de atrás del Estado, con la calle en contra, las defección de sus aliados parlamentarios y la pérdida del apoyo estadounidense. Acaso lo de menos, en el origen de la sublevación social que le ha derribado, haya sido el problema de la exportación de gas a través de puerto chileno. Puede que esto fuera sólo el desencadenante de un descontento por su estilo de gobierno: rígido y represivo, carente de tacto. Pero Sánchez de Lozada ya no está. Quien se consolide en la sucesión habrá de convencer al país de la necesidad de exportar el gas en condiciones adecuadas. Sobrevendría sin ello la asfixia económica. Tan pobre como es Bolivia en comburente, en oxígeno, está obligada a utilizar cuanto antes su combustible. Especialmente en política, con las cosas de comer no se juega.