Absentismo

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

EL ABSENTISMO laboral es un vicio muy feo y muy malo que, como dice la zarzuela, no se mata con piedra ni palo. Y si son los diputados los que hacen dejación de sus deberes parlamentarios, la cosa da para mayor reflexión. En el caso de las leyes orgánicas, como han de ser aprobadas en una votación final por mayoría absoluta del Congreso, si el número de diputados presentes no alcanza ese quorum, el texto resultante será el que salió del Congreso, desechándose todo perfeccionamiento introducido por el Senado. Es lo que acaba de ocurrir con la nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal y lo que sucedió hace años, si no recuerdo mal, con la Ley del Jurado. Después vendrán las lamentaciones. Alguien dijo que el Senado, Cámara de segunda lectura, servía justamente para no quemarse con la sopa demasiado caliente. Pero a este paso van a convertir la llamada Cámara Alta, ya no muy motivada, en intragable sopa fría. O sopa boba, como quieran ustedes.