El acelerador de Fraga

| ARTURO MANEIRO |

OPINIÓN

DA LA IMPRESIÓN de que, más que un marcapasos, a Fraga le han implantado un acelerador. Un acelerador de actividad vital. Produce esta sensación porque desde que ha salido del hospital no ha dejado de moverse. Es más, le vemos actuar con más fuerza. De entrada emprende un viaje para participar en la conmemoración de los 25 años de la Constitución Española, donde se demuestra que es un hombre respetado por sus conocimientos constitucionalistas. No ha querido faltar, aunque los médicos estaban de acuerdo en que no era la actividad más recomendable para reponerse de la operación que había sufrido. Sin embargo ya quedó demostrado en el Juan Canalejo que Fraga no era capaz de aguantar la inactividad. Ni un minuto más del imprescindible en un hospital. Sigue fiel a su convencimiento de que, al igual que las bicicletas, si se para se cae, y aunque sigue balanceándose no parece dispuesto a caerse. Con ese marcapasos acelerador no se ha conformado con la celebración de la Constitución más añeja de la historia de España. Ha tenido que continuar con reuniones reivindicativas en Madrid. Funciona con una aceleración que le permite mantenerse reivindicativo por competencias todavía no traspasadas a la Administración gallega. Unas competencias de las que nadie se acordaba, ni la oposición, pero que estaban ahí pendientes y no las quiere perdonar. Ahora que mantiene los flujos sanguíneos más constantes, parece que le falta tiempo para acabar la legislatura dejando la autonomía de Galicia bien completa, sin fisuras, sin flecos, rematada, completada. Además, todo ello sin aspavientos, sin enfrentamientos, sin un plan conflictivo y provocador del tipo Ibarreche, aunque con el Plan Galicia en pleno desarrollo. Y no han parado ahí las cosas, el acelerador le da todavía para hacer un viaje de los maratonianos por Bruselas, donde, al igual que en España, consigue entrevistarse con los más altos responsables de la Unión Europea en una o dos jornadas. Es decir, hace política internacional desde la autonomía gallega sin necesidad de cambios en los estatutos ni en la Constitución. Realmente, Fraga debía pensar también que se lo está poniendo muy difícil al sucesor. Y si aún todo esto fuera poco, resulta que a partir del día 21 comienza el debate del estado de la Autonomía, un trámite que puede dejar cao a cualquiera: horas de exposición, horas de atención en el escaños, horas en las respuestas. No se puede decir que sea un tipo de sesión cómoda ni propia de una persona que esté agotada. Lo cual también demuestra que hay Fraga para rato en la política gallega y que el sucesor ya puede ir cogiendo carrerilla para alcanzar la velocidad de crucero de Fraga con su nuevo acelerador. Mientras, la oposición, lastrada por el Prestige , parece que no acaba de arrancar con fuerza.