Bajo sospecha

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

09 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Y MAÑANA sabe Dios dónde sucederá. Eso es lo peor. Que volverá a suceder. Así de enfermo está el fútbol. No es una muerte más, es otro síntoma. Como Aitor, como Emiliano. La vida de Manuel Ríos tendría que servir para el basta ya. Pero no será así. El fútbol está bajo sospecha, pero da igual. A sus dirigentes se les permite escupir hacia arriba. Hacen de todo en la política interna. Permiten que crezcan grupos violentos entre las verjas que deberían de estar entre rejas. Miran hacia otro lado hasta que pasa algo. Hay que tomar decisiones contundentes. Los clubes son los que mejor conocen a sus violentos. Volverá a haber otro Manuel muerto. Los colores dan igual. La violencia sólo tiene el color rojo de la sangre. Los clubes tampoco pagan a Hacienda, ni la Seguridad Social. Los resultados de sus balances económicos son tan arbitrarios como los de los partidos, una quiniela. Se tapan auténticos escándalos en las cuentas, mientras que a usted o a mí nos persiguen si no pagamos una letra. No podemos seguir ciegos, mudos, sordos. El fútbol era un juego, veintidós chavales en calzones que le pegaban patadas a un trozo de vaca no a un hígado. Ni siquiera el tan adorado fútbol puede salir impune de un crimen. cesar.casal@lavoz.es