ALMA de paisano. Hoy presidente del Parlamento vasco, tras ser consejero de Interior del Gobierno presidido por Ardanza. Eran otros tiempos¿ Juan Mari, para los amigos, es un hombre sencillo, valiente, comprometido y, como todo paisano, de los que no da un paso atrás ni para tomar carrerilla. Cuando estaba al frente de la policía vasca se caracterizó por la claridad de su lenguaje y su actitud frente a ETA, que lo convirtió en un objetivo prioritario para todos sus comandos. Una de las veces salvó la piel de milagro, cuando le habían preparado una bomba en la boda de su hijo. Los que le habían hecho el seguimiento eran vecinos de su pequeño pueblo de Vizcaya, donde siempre ha vivido. Euskaldún. Llegó a pensarse en él como repuesto de Ardanza, con quien mantenía una magnífica sintonía. Claro que eran tiempos de la Mesa de Ajuria Enea, que puso a todos los partidos vascos frente a EH, ETA y cualquier forma de terrorismo. Lamentablemente, esta etapa terminó con Ermua y Lizarra. Se enfrentó con la dirección del PNV, partidaria de negociar con ETA; especialmente con Eguibar. Tuvo graves problemas por ordenar a la policía vasca que colaborara con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en la persecución de ETA, hasta tal punto que, en los acuerdos entre nacionalistas, siempre salía la exigencia de «neutralizar» a Atutxa. Su candidatura a presidente del Parlamento vasco fue apoyada por la mayoría de los parlamentarios, salvo los batasunos, con los que había tenido toda suerte de enfrentamientos. A medida que Ibarretxe tomó las riendas de la situación, su papel al frente de la Cámara fue más proclive al nacionalismo. Pero hay que conocerlo. Tengo razones personales para afirmar que Atutxa sigue siendo enemigo de ETA y su mundo, que de otra parte, no lo perdonará nunca. Pero es tan leal, y tan cabezón , que cuando le dan una orden, la cumple hasta sus últimas consecuencias. Y hoy es el primer servidor de un Gobierno vasco que ha optado por la desobediencia civil y la ruptura. Y algo muy miserable, propio de la política vasca. Sabe que si no obedece, alguien puede retirarle el dispositivo de seguridad que lo protege, que es el más fuerte de la comunidad. Conociéndolo, digo que está dispuesto a ir a la cárcel, pero que no permitirá que el poder judicial se entrometa en las decisiones del Parlamento. Si el PNV lo utiliza hasta el final, podemos tener un mártir.