POCO ANTES de la ola de calor hubo elecciones municipales y autonómicas y a renglón seguido el sofoco nos llegó por la vía del clima y por el espectáculo en Madrid. Doble ración de bochorno sin alertas previas. ¿Quién se acuerda ahora de las promesas electorales de unos y otros, esas que saltaban de micrófono en micrófono como mariposas de flor en flor? Probablemente casi nadie. Ahora, convalecientes todavía de la deshidratación padecida, las campanas tocan de nuevo a elecciones y las promesas caen como borrascas de otoño en el mediterráneo: torrenciales con resultados graves para las cosechas, inundaciones y destrozos. Esta temporada que va de octubre a junio llega con un amplio repertorio de promesas a la carta y seguramente no nos cogerá desprevenidos, al contrario de lo nos pasó con el bochorno. Sabemos demasiado de promesas incumplidas como para pecar de inocentes. Nosotros mismos, ciudadanos corrientes, hemos aprendido mil trucos para no tener que cumplir con lo prometido en el territorio de lo personal y laboral y encima quedar como señores como para caer en el gancho presumiblemente tentador de los políticos. La profesión de prestidigitador es demasiado seria como para ir imitándola de feria en feria o de campaña en campaña, que son lo mismo. Los ciudadanos, salvo los creyentes cuyo corazón bondadoso y aún entusiasta les lleva a hacer un acto de fe cuando hay elecciones, o están indignados o sortean con indiferencia el espectáculo, lo que confirma su edad adulta, capacitados para hablar de tú a tú al político que le venga con más cuentos. La abstención es lo que más temen los señores administradores de los intereses de todos. Anteayer me lo repetía un diputado en el Parlamento catalán, de nuevo en la fila de la candidatura de su partido. Lo desconcertante era que tanto sus palabras como su entonación arrojaban un claro absentismo de la realidad, como si el comportamiento ciudadano no fuera con él, nada tuviera que ver con ese pedestal en el que se han asentado nuestros administradores del que se bajan cada cuatro años para pedirnos la limosna de un voto. Ahora mismo se pelean por ver quién es más demócrata, indiferentes al hecho de que la democracia es una conquista de todos, como lo es la obligación de corregirla y mantenerla. En La Voz de Galicia de fecha 26 de septiembre, se habla de unir A Coruña y Ferrol por medio de tres puentes que se construirían en la entrada de las rías, para acortar la distancia entre ambas ciudades. También se hace referencia al proyecto de Ciudad de las Rías en los sesenta. Hay que tener en cuenta que la avenida que uniría Ferrol con Coruña se situaba al fondo de las rías y no en las entradas, como en este proyecto. Según los dibujos del puente de la entrada de Ferrol, la ría quedaría totalmente obstruida, ya que no podrían entrar ni salir buques grandes, apenas dejaría pasar pesqueros de bajura. Con relación a la Armada, Ferrol dejaría de ser naval, al no poder entrar ni salir las unidades destinadas en esta base (claro que esto no importa a nadie). Además, los astilleros de Izar dejarían de construir buques, lo que significaría la desaparición de los astilleros de mayor capacidad y prestigio de Galicia. Por otro lado, los departamentos de carenas, que cuenta con un total de cinco diques secos, el menor de ellos de 125 metros de eslora, dejarían de trabajar, por no poder entrar buques a varar y reparar en dique, lo que sería absurdo en una zona donde se pretende tener tres puertos importantes: el exterior de Ferrol (el interior quedaría inutilizado), el actual de A Coruña y el exterior de Punta Langosteira. La planta de regasificación que se está construyendo dentro de la ría quedaría inutilizada por no poder ser abastecida. Esto tendría graves consecuencias para el desarrollo de Galicia. Aún se podría citar alguna cosa más, pero de todo esto se deduce que este puente provocaría el más absoluto desmantelamiento económico e industrial de Ferrol y su comarca. Juan Manuel Martínez Rivas . Ferrol. En Galicia están proliferando parques eólicos por todas partes. As empresas promotoras destes só buscan o máximo beneficio e estáselles permitindo que se instalen onde máis lles interese, sen importar o impacto ambiental. A Xunta está lexislando para favorecer ás promotoras en prexuízo dos propietarios dos terreos onde se ubican. Declárase de interese público algo que é totalmente privado. Urxente ocupación, ¿por que? Autorízase a expropiación forzosa a pesar de que máis do 90% dos afectados non cheguen a acordos coa promotora. No parque da Carballeira, nas Pontes, a Xunta permite que Ecyr monte un parque expropiando unha superficie mínima, cando o terreo afectado é oito veces maior. ¿Como se explica que no parque eólico do Caxado se aluguen 75 hectáreas e no da Carballeira se autorice que con somentes 14,5 hectáreas de expropiación se poida montar un parque do mesmo número de aeroxeneradores (37) e da mesma potencia (660Kw)? X. Pernas. As Pontes.