Los neutrones térmicos

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

24 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Para enviar preguntas: A FINALES de agosto, los medios de comunicación daban la noticia (La Voz, 26-8). La compañía Repsol YPF había determinado que, en los pecios del Prestige , quedaba una cantidad de fuel mucho menor (13.800 toneladas) que la calculada inicialmente por el Comité Científico encargado por el Gobierno (37.500 toneladas). A esa conclusión se ha llegado mediante el empleo de un emisor de neutrones térmicos, que determina la relación carbono-oxígeno para distinguir el fuel del agua. Los neutrones son, junto con los protones, una de las partículas constituyentes del núcleo atómico. Como su nombre indica, carecen de carga eléctrica, y su poder de penetración en la materia es mucho mayor que el de las partículas con carga. Esa propiedad retrasó su descubrimiento (Chadwick, 1932) y de ella se derivan muchas de sus aplicaciones. Cuando el núcleo de un átomo de elevada masa molecular (uranio), absorbe un neutrón, puede desestabilizarlo y romperlo (fisionarlo) en dos trozos de tamaño equivalente. En el proceso se desprenden dos o tres neutrones, con elevada energía y capacidad suficiente para romper otros átomos y dar lugar a una reacción de fisión en cadena, que puede ser incontrolada (bomba atómica) o controlada (reactores nucleares). En el segundo caso, es necesario reducir (moderar) la velocidad (la energía) de los neutrones (rápidos) convirtiéndolos en neutrones térmicos o de menor energía. Como moderadores se usan grafito, agua o agua pesada. Los neutrones térmicos tienen numerosas aplicaciones, entre otras las de análisis no destructivo, que, en el caso del Prestige , permite distinguir el carbono del oxígeno. Se usan para calcular la cantidad de agua que existe en el terreno, antes de un sondeo o para determinar la posible existencia de agua en Marte. También para el tratamiento de tumores cancerosos y son muchas sus aplicaciones industriales. Al parecer se ha descubierto en España un nuevo deporte: jugar al pim-pam-pum con la figura jurídica del jurado, que no jurado popular, como muchos se empeñan en llamarlo. Quien lo practica se olvida de que en las salas no sólo están los miembros del jurado que llegan a sus conclusiones por ciencia infusa o por inspiración divina; allí también hay un juez, un fiscal y un defensor, todos ellos con una función clara y específica, de forma que si, por un casual, se diera un caso hipotético en el que en un juicio por asesinato el fiscal se empeñara en recordar al jurado la condición de lesbiana de la acusada, el defensor tiene la obligación ineludible de protestar inmediatamente y el juez la de aceptar dicha protesta, porque a la acusada se la está juzgando pro asesinato y no por sus preferencias sexuales. Los miembros del jurado, cuya selección tendría que haber sido muy cuidadosa, sólo estarían capacitados para juzgar lo que se hubiere dicho en la sala por las partes y el juez nunca jamás les permitiría ir a dormir a sus casas para que su veredicto fuera contaminado por todo lo que se dijera fuera de la sala, de hecho un auténtico juicio paralelo. Se dirá que esto con un tribunal `a la antigua` nunca sucedería. Probablemente tengan razón. Como todo el mundo sabe, ni los jueces se equivocan nunca ni existe el delito de prevaricación. Antonio Soto. Ferrol. Estes días apareceu na prensa que o índice de sinistralidade nas estradas de Galiza é o máis alto de España e esto débese, como di estupendamente o señor Ernesto S. Pombo, a que as nosas estradas son peores, pois os conductores galegos somos como os demais e os coches tamén son os mesmos. Gustaríame citar un exemplo de vía mal feita: estrada Goente (As Pontes)-autopista A-9, recentemente inaugurada e que algún responsable da Xunta califica de vía rápida. Esta estrada de 17 quilómetros pasa polo medio de catro pequenos núcleos de poboación, con limitación de 50 km/hora, cando polo menos algúns núcleos eran fáciles de evitar, e o que é peor, na dirección As Pontes-A-9, practicamente toda a estrada deixárona con liña continua, e sen un só metro de carril para vehículos lentos. Xosé-Bieito Coello Coello. As Pontes.