¿A dónde vas, América?

| ENRIQUE CURIEL |

OPINIÓN

11 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

DECIR QUE el mundo ha cambiado en los dos últimos años es una obviedad. Afirmar que el 11-S y los atentados contra el World Trade Center y el edificio del Pentágono «marcaron un antes y un después» -horrible frase y pésima construcción-, no significa nada si no indagamos en las razones de lo ocurrido y en la reacción del que sufrió el ataque, es decir, del pueblo americano. Y digo bien, del pueblo americano, porque se ha abierto una crisis de tal entidad que afecta a la idea que vayamos conformando sobre el mundo del futuro, que resulta decisiva la capacidad de los estadounidenses para elegir a los mejores gobernantes y para no permitir que éstos les manipulen agitando el antiterrorismo global como bandera. El mundo no está cambiando exclusivamente como consecuencia del atentado del 11-S. En realidad, el hundimiento de las dos torres simboliza el agotamiento de unos modelos económicos, comerciales y culturales que han agudizado los grandes problemas del poscomunismo. Millones de seres humanos comprendieron , lamentablemente, la brutal violencia desencadenada aquél día. ¿Por qué? Si a los desequilibrios de un mundo desigual añadimos una visión religiosa, integrista y fundamentalista -y no sólo islámica-, que considera a occidente responsable de sus males podemos comprender el odio acumulado contra nosotros. Asistimos a un cambio acelerado porque en un corto espacio de tiempo sucumbió el modelo político-militar de la guerra fría y de los bloques, y, al tiempo, el estallido de la globalización cambió la economía y la mentalidad del hombre del final del siglo XX. De forma simultánea emergen velozmente problemas que ya existían pero que permanecían amortiguados. El proteccionismo comercial del primer mundo, los masivos movimientos migratorios, las guerras por la energía y las pandemias como la del SIDA, definen el inicio del nuevo siglo. Desde Europa debemos cuidar los juicios críticos y duros contra los estadounidenses y evitar « tirar al niño con el agua sucia» , estableciendo un paralelismo fatal entre los estadounidenses y sus gobernantes. Ante tal cúmulo de problemas, ¿cómo va a reaccionar América? En los EE. UU. conviven dos almas, dos grandes corrientes políticas y culturales. Una derecha profundamente reaccionaria, militarista y xenófoba, que es capaz de asesinar al presidente de su país -Kennedy-, organizar sangrientos golpes de Estado -Kissinger en Chile- o secuestrar en Guantánamo a quinientos o seiscientos afganos. Pero también está presente una tendencia progresista y democrática que nace con los fundadores de la Unión y que vive en la literatura, el cine, la música y la política. Esperemos que George W. Bush resulte un mal sueño, un error y abandone pronto la Casa Blanca.