Refranes

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

27 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«OJOS QUE no ven, corazón que no siente». Lo dice el popular refrán. La ministra de Medio Ambiente Elvira Rodríguez, disfrutaba de un plácido paseo por el puerto de O Barqueiro. Parecía como si inspeccionara el lugar. Al reconocerla, dos mujeres le propusieron que fuera a la playa de Vilela para comprobar como entraba el chapapote. Pero la ministra no fue a Vilela. Ni a San Román. Mejor no enterarse, debió de pensar. Así al día siguiente volvió a insistir en que la situación era inmejorable. También lo dice el refrán: «Habla poco y escucha asaz, y no errarás». Si la ministra Rodríguez y demás miembros del Gobierno, hubiesen pisado este verano las playas del Cantábrico, habrían sabido dónde se hallaban las 23.700 toneladas de chapapote que tenían perdidas y que acaban de encontrar. No se escondían entre los restos del Prestige . Estaban en las playas gallegas, asturianas, cántabras y vascas. Estaban donde tenían que estar. En el mar. A la deriva, de aquí para allá. Amargándoles el baño a los veraneantes. 23.700 toneladas de fuel no desaparecen con facilidad. Ni caben en un contenedor. Pero como sólo se habían vertido cantidades insignificantes en forma de hilillos, pues nos faltaban. Y ahora, al fin, aparecen. Para sorpresa de quienes se negaron a pisar los arenales petroleados. Prefirieron irse a Mallorca y disfrutar de la lectura. Bien estaría si lo hubieran hecho con una antología de refranes. Al menos, conocerán la riqueza del refranero: «Que cada palo aguante su vela». «Bromitas, poquitas». «Burla con daño, no dura un año». «Aquellos polvos traen estos lodos». «De una mentira nacen cientos». «Penas y olas nunca vienen solas». «La mala noticia llega volando; la buena, cojeando». «El que anda con aceite se pringa». Y aquel otro tan conocido, que dice: «Antes se pilla a un mentiroso que a un cojo».