La vida, al revés

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

19 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

CUENTA Eduardo Galeano que lo que hacía grande a su amigo Julio Cortázar, los dos escritores, era que realizaba el viaje de la vida al revés. Explica esta extraña teoría y me coge el corazón con sus ideas. Uno que sólo aspira a niño perdido de la pandilla de Peter Pan firmaría también la forma de ser que el uruguayo Galeano le aplica al argentino parisino Cortázar. Lo normal es que los conocimientos de la vida nos hagan pasar del entusiasmo juvenil al escepticismo adulto. Conozco mucha gente que, si se mordiese la lengua, el veneno del cinismo los mataría al instante, fulminados. Ellos dicen que son así de ácidos porque están de vuelta de todo. «Él, Cortázar, fue de la indiferencia a la pasión», detalla Galeano. Cuanta más edad, más se entusiasmaba con todo. Nunca hay que perder la capacidad de asombro. Mirar el mundo, la suma de pequeñas cosas que es una vida, con ojos de asombrado nos ofrece una perspectiva mágica a la que no hay que renunciar. Me apunto a hacer ese viaje del revés, «caminar de la soledad a la solidaridad, transitar del desaliento a la esperanza». Los saberes no cierran puertas, como creen muchos. Abren puertas, ventanas al cielo de la mente, para compartir. cesar.casal@lavoz.es