¡Manden Guardia Civil!

| JORGE DEL CORRAL |

OPINIÓN

LAS MAYORES peticiones que recibe España en el terreno militar son para que envíe efectivos de la Guardia Civil, el cuerpo militarizado de seguridad más prestigioso del mundo, por encima de los Carabineros italianos y la Gendarmería francesa, al decir de casi todos los especialistas internacionales. Si se hubieran podido atender todas las peticiones hechas en este sentido, habría unidades de este cuerpo en los cinco continentes y a buen seguro que realizando a la perfección el trabajo encomendado y sin que se las tachara de fuerzas de ocupación. Sin embargo, la ausencia de efectivos para cumplir adecuadamente con todas sus misiones en España impide atender tanta demanda y satisfacer, lógicamente, las peticiones que se reciben a diario, incluida la última para que acuda a Irak. Precisamente es en este país en donde más echa en falta Estados Unidos este tipo de policía, hasta el punto de que hubiera preferido mil guardias civiles españoles antes que un contingente de 1.300 soldados que ni están preparados para controlar manifestaciones de grandes masas humanas ni mucho menos para organizar la convivencia entre las distintas tribus, etnias y familias que componen el mosaico iraquí. Ahora que la nueva política global norteamericana y de Naciones Unidas, en conjunción con el creciente papel internacional de España, tiende al uso de este tipo de fuerzas de pacificación, convendría que nuestros responsables políticos y gubernamentales pensasen en cubrir y ampliar las plantillas de la Guardia Civil, dotándolas de los medios técnicos necesarios para atender con generosidad los compromisos internacionales sin descuidar sus obligaciones nacionales. Después de las veleidades de desmilitarización de este cuerpo que exhibieron los socialistas en los primeros años de la Transición, feliz y rápidamente desechados en el primer gobierno de Felipe González, la Guardia Civil es no sólo el cuerpo de policía integral y de seguridad más querido por los españoles desde que lo fundara el Duque de Ahumada (6,64 puntos en el último sondeo del CIS), sino el más preparado, esforzado y eficaz en la lucha contra el terrorismo, un fenómeno mundial contra el que ahora quieren luchar casi todos los países sin regatear colaboraciones mutuas ni esfuerzos colectivos.