No fiable

| JOSÉ JAVALOYES |

OPINIÓN

03 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

O NO SABE lo que dice o no es capaz de sostener moralmente lo que asevera. Afirmar una cosa ante un interlocutor y manifestar la contraria cuando tiene ante sí al antagonista de éste esfuma la fiabilidad como se esfuma, barre y desaparece la niebla cuando el sol se alza lo bastante. Era el sol de la esperanza lo que pareció brillar cuando el presidente G. W. Bush asumió los alegatos de Abu Mazen, jefe del Gobierno palestino, contra el muro de casi 400 kilómetros que separará plenamente Israel de Gaza y Cisjordania, rebañando en su progreso muy significativas cantidades de territorio árabe. Llegó Ariel Sharon días después a la Casa Blanca y ese sol se eclipsó: Bush, impertérrito, se desdijo. A largo plazo, manifestó, el muro israelí ya no tendrá importancia. Tampoco significará nada, cuando el tiempo pase, todo lo incierto, lo incuestionablemente falso, que dijo sobre las armas de Huseín. La mentira, se dice, es de patas cortas y lentas; la doblez, una evidencia, como mucho, a corto plazo. Significa tanto como una cojera del espíritu. Y quien va con un cojo, dice el refrán, al cabo cojea. Blair y Aznar, mosqueteros para Irak, fueron y caminaron con Bush. Así han renqueado y renquean ante los respectivos parlamentos. La incapacidad -intelectual o moral, tanto da- de este huésped de la Casa Blanca no es sólo un problema norteamericano. Su no fiabilidad se traslada y contagia a quienes lo acompañan en los proyectos y las alianzas. A veces resulta lo mismo mentir que incapacidad de sostener lo que se dice. Hablar por boca de ganso podría ser otra variante del problema, aunque el problema de ahora es el modo en que las carencias de luz en la actual Casa Blanca salpican de sombras la política española para Irak, donde ya llegan nuestros soldados. Preocupa la consolidación del tercer eje: junto al franco-alemán y el Eje del Mal, el Eje de la Mentira.