SI ALGO tienen estos vascos del PNV es que son incansables en su intento de convertirse en una nación con Estado. Y han logrado que haya muchas personas dispuestas a echarlos del Estado. Hay cuestiones a tener presente: No hay otra región en Europa que disfrute del autogobierno que se ejerce desde las instituciones forales y comunes de Euskadi. Los navarros no quieren saber nada de integrarse en Euskadi tal como es, no digamos si encima se hace independiente de España. Los vascos-franceses de Iparralde, ni son nacionalistas, ni quieren saber nada del conflicto Euskadi-España, salvo los refugiados españoles que allí residen. En Euskadi se disfruta de una calidad de vida muy superior a la de cualquier otra comunidad del Estado español, fundamentalmente, por la cantidad de recursos que les proporciona su autonomía. Lo de los derechos históricos del pueblo vasco es un mito, una milonga, y un querer disfrazar de historicismo la tendencia a tener privilegios, gracias al complejo de unos y la esperanza de la mayoría pagando peaje por la paz en el norte de España. Una comunidad de algo más de dos millones de ciudadanos, no sería tan noticiable sin ETA; lo que les llevaría a esperar en la cola para tener más que añadir a lo mucho que reciben y gestionan. A sus dirigentes se les ha olvidado que la dictadura franquista les proporcionó una situación en la que el ahorro de la España pobre se invertía en su industria, y su desarrollo, inducido desde Madrid, fue la causa de la inmigración procedente del resto del país, que se dividía entre los que hacían negocios y los que hacían las maletas. Con todo, su proyecto es desvertebrador y rupturista; incluso dentro de su propio territorio y tejido social -véanse los resultados electorales y la situación de Álava, que nunca se ha sentido atraída por el fundamentalismo batasuno o por las pretensiones segregacionistas del nacionalismo-. Advertencias a la persistencia En el mundo actual, ya no es posible la independencia, sólo el cambio de dependencia. Al poco tiempo de ser nación con Estado, los vascos habrían de resolver sus conflictos internos entre la extrema izquierda de Batasuna y la derecha cristiana del PNV, y lo harían como siempre lo hicieron sus antepasados, matándose en carlistadas. Así que, o nos tomamos a broma lo del Estado Libre Asociado de Euskadi, o se aproxima una borrasca por el norte.