No a Romero

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

16 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA LLAMADA «trama de Madrid» puede mover a la mayor jocosidad, sobre todo por lo de la reserva de las habitaciones en hoteles, unas veces para que los tránsfugas pudieran esperar acontecimientos de forma relajada y, otras, para que algunos «colaterales» pasaran ricamente su noche de bodas. En realidad, el centrar la cuestión, con ánimo inculpatorio, en quien haya realizado las reservas no parece tener mucho sentido. Se supone que lo importante es para qué se va allí. Sin embargo, el follón se monta justamente por esto: que si la reserva la hizo Vázquez, Verdes o Bastarreche. Lo peor es la insistencia en los detalles promiscuos de la trama: que si la señora equis «conoce a Vázquez de una sola ocasión», que yo sea consciente -dice Bastarreche-; «con respecto al señor Verdes, creo que no han tenido ninguna relación nunca jamás». Chiripitifláuticas y hasta concupiscentes expresiones que recuerdan al lío de la empanadilla de Móstoles o cosa semejante.