HABRÁ QUE pronunciarse. Yo sí creo que estamos en una fase de involución democrática, que menosprecia algunos valores esenciales de esta forma política de convivencia. La igualdad, el mérito y capacidad, la transparencia y el control de los poderes públicos, la neutralidad de la Administración, el respeto a las minorías y al pluralismo... son valores a la baja en nuestro corral político bursátil. Y son valores en alza la concentración del poder que a nadie parece molestar, la codicia, el favoritismo nepótico y la insensibilidad ante la mentira. Lamentablemente, pienso que esto es así. Pero, de la misma forma, me pregunto si el grueso de la sociedad española querría que las cosas fuesen de otra manera. O, con más crudeza, si no estamos verdaderamente a gusto viviendo así, aunque algunos subsistentes tabúes mentales heredados de la educación sentimental nos impidan airearlo con franqueza. Lo peor es que, si la mayoría está de acuerdo, esto también es democrático, formalmente al menos.