Balas

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ | O |

06 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

¿QUIÉN permitió que la policía escoltase a 180 kilómetros por hora al spice boy por las avenidas de Madrid? ¿Cómo no va a haber luego locos que hagan carreras con ese ejemplo de mesura? La Dirección General de Trá(f)gico inicia una campaña sobre lo peligroso que es conducir bebido. El parabrisas del coche con unas copas encima es como mirar por el fondo de cristal de un vaso vacío: no se ve nada. Tienen razón con lo del alcohol. La campaña es muy necesaria. Pero la sociedad se contradice. Asegura que no hay que correr y se ve a los policías que escoltan a Beckham como si estuviesen en el circuito del Jarama. Los coches son balas. Estamos todos de acuerdo. Las balas matan. Entonces, ¿por qué la publicidad de los anuncios de vehículos insiste en sus velocidades desmadradas, en sus potencias de misiles? La sociedad premia al que llega deprisa. Es raro que la gente elogie al que va despacio, al que sabe paladear las cosas. Vivimos en un tiempo sin tregua y eso se manifiesta al volante. Como dice Jeanne Picard, la santa cruzada de Stop Accidentes, para qué venden coches que corren a 240 kilómetros por hora si en las carreteras españolas está prohibido pasar de 120, salvo para Beckham y su escolta. cesar.casal@lavoz.es