Palabros

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

LOS PALABROS económicos me atacan los nervios. Muchas veces parecen términos de caza. El lenguaje siempre deja al desnudo la realidad. Desvinculaciones voluntarias es para echarse a correr. Cuando en una empresa dicen lo de las desvinculaciones voluntarias significa que la mitad se va a la calle. No es mucho más halagüeño lo de nivelar los salarios. No es lo mismo nivelar un nómina de millones que una escasa para llegar a fin de mes. Las cadenas rompen por el eslabón más débil. La sinergia es un virus. Es que tú trabajas de empaquetador y, por el mismo precio, tienes que hacer de transportista y de comercial. No te meten en la fábrica de milagro. Cuando una empresa quiere cubrir una plaza y dice lo de la elasticidad del mercado laboral se refiere a que hay tantos en la puerta que van a contratar al enchufado y al precio que les dé la gana. Tampoco es muy agradable cuando no te renuevan el contrato y te explican que hay un impacto negativo de la curva de demanda. Siempre las curvas amargándote la vida: las de las mujeres, las de las carreteras, las de la demanda. El lenguaje económico es una navaja abierta, muy afilada. La única actividad verdaderamente importante es un beso. cesar.casal@lavoz.es