Medallista

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

LOS políticos deberían de limitarse a gestionar los recursos de todos, con la eficacia que las empresas privadas les exigen a sus directivos. No entiendo que premien a un político con una medalla institucional, en teoría, por hacer su trabajo, si lo hizo. Entiendo todavía menos que los gobernantes utilicen los galardones públicos como un intercambio entre amigos. ¿No hubiese sido mejor que, si tanto aprecio le tiene, le hubiese invitado a una cacería? Las medallas de un pueblo no pueden ser una lotería. Todo lo que se usa mucho, pierde su significado. Gobernar no es una timba. Gente con tanta experiencia debería de saber que se gobierna para todo un pueblo, para los que te votan y para los que les encantaría botarte. La prudencia es una de las virtudes capitales de un líder. Un líder jamás provoca a propósito, salvo que todo le dé igual. Cómo se puede premiar a un ministro de infraestructuras por adjudicar infraestructuras, si lo hizo, y cómo se le puede premiar cuando la mitad más uno de un pueblo, según los resultados de las municipales, aún pide su dimisión por un barco a la deriva. En Galicia, esto se llama: si no quieres caldo, toma dos tazas. Cuánto sentido común hubiese tenido una medalla para los voluntarios y los marineros que recogieron fuel, ¿no?