LAS EMPRESAS comercializadoras de mejillón han realizado un esfuerzo exportador notable en los últimos años, incrementando en un 50% las exportaciones de producto en fresco, y multiplicando por dieciséis las de congelado. Sin embargo, los datos del año 2002 señalan una contracción en el mercado francés de ambos tipos de mejillón, que desciende en un 17 y en un 6 por ciento respectivamente, aunque se mantiene la expansión del italiano. Si bien en Francia las posiciones del mejillón gallego en el mercado de fresco se mantienen o incrementan, es notable la irrupción en dicho mercado del producto griego. Por lo que respecta al mercado italiano de mejillón fresco, la importación del producto gallego se incrementa en un 40%, observándose también un fuerte incremento del producto griego. En Italia, que era el principal destino del mejillón gallego congelado, se observa una descenso del 10%. El chileno congelado incrementa en más del doble su volumen de ventas en Italia, superando las de mejillón gallego, observándose también incrementos notables de molusco turco y holandés en dicho mercado. En el caso del mercado de mejillones congelados en Francia mantienen su primacía Irlanda y Nueva Zelanda, pero las exportaciones de Chile se incrementan en un 200%. Esta situación de una competencia, emergente o asentada, respecto al mejillón gallego en los mercados exteriores, se refleja en los propios mercados españoles. Si bien las importaciones de mejillón fresco están estabilizadas en torno a las seis mil toneladas, procedentes de Francia, Irlanda e Italia, irrumpe Grecia con una cuota del 22% en el año 2001. Los cambios espectaculares se observan en los mercados de congelado, donde las importaciones se incrementan en un 170% (4.500 toneladas) en los últimos cuatro años, siendo Chile el país que suministra el 50%. Con una cantidad simbólica aparecen por primera vez como países que exportan este producto a España, Namibia -donde se inició el cultivo en batea de mejillón con semilla procedente de Galicia- y Marruecos. Las tendencias actuales en los mercados tradicionales del mejillón gallego (Francia e Italia), junto con el incremento de la producción en países como Chile y Grecia y su importante incidencia en dichos mercados y en el español, y la previsible incidencia de otros países que han iniciado una expansión de sus cultivos, merecerían una reflexión de la industria gallega en torno a las estrategias a desarrollar respecto al mercado y la producción, aun contando con que gran parte de la industria procesadora chilena, y en menor medida la productora, es de capital gallego.