De nuevo el Sartaña

OPINIÓN

23 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

UNO, recién llegado a la opinión continuada en prensa, ha descubierto que las ondas que se provocan con los artículos tienen destino. Aquel Pedra Sartaña , motovelero así nombrado en honor a un con del fondo de la ría de Noia, al que daba por desaparecido en un artículo publicado en estos Codex Floriae , sigue navegando. Abandonado el transporte de madera entre los puertos de Galicia y el Cantábrico, da ahora soporte a la industria turística de Fuerteventura, navegando a diario bajo el sol y el viento frente a las costas de Jandía, tal y como describe el folleto, fotografía incluida, que el señor Prego Carregal hizo llegar, acompañando a una carta con la viva descripción y vivencias alrededor del transporte marítimo en la Galicia anterior a los años 70, vivencias en las que recuerda otros barcos como el Pepita Hermoso , el Lealtad o el Compostelano , y con ellos a sus patrones y tripulaciones. Realidad marítima, la del transporte, poco conocida, pero de gran importancia en la economía gallega a la que tanto contribuyeron los galeones, saetas, bergantines, pataches, vascotes o pinazas, que permitieron capitalizar, desde el comercio y tráfico marítimo y también desde la actividad corsaria financiada y ejercida por gallegos sobre los buques del comercio anglo-portugués en el siglo XVIII, la industria pesquera y conservera, como bien cuenta y atestigua Xoán Carmona. Actividad corsaria que se cierra en nuestras costas con el pirata Benito Soto y su barco Burla negra , probablemente el corso, personaje y barco, de mayor presencia en la cultura gallega desde que lo noveló José Maria Castroviejo en los años cincuenta. Es en esa emoción que muchos podemos sentir frente a un patrimonio marítimo material o cultural, aún no del todo desaparecido, donde se justifica de nuevo incidir en su recuperación, tal y como vienen haciendo desde la Federación Galega pola Cultura Marítima con esfuerzo y dedicación. Recibir noticias del Pedra Sartaña coincide con la celebración de un nuevo encuentro de embarcaciones tradicionales que tendrá lugar en la Illa de Arousa la primera semana de julio convocado por la citada federación, y ambas circunstancias permiten recordar no sólo los esfuerzos realizados en los últimos años, la mayor de parte de las veces privados, para recuperar ese patrimonio, sino también las iniciativas comenzadas en el último año en Vigo para la recuperación del Bernardo Alfageme . Iniciativas que deberían poco a poco concretarse en realidades donde se implicase no sólo el Museo del Mar de Galicia, sino hacia donde pudieran converger fundaciones privadas e iniciativas públicas, en la seguridad de que la épica del mar gallego y su mito trasciende la riqueza y el sufrimiento que generó y puede incorporarse a una cultura que lo necesita, permitiendo que las emociones del mar, con su cultura, su historia y su patrimonio, continúen vivas con el pasar de los días.