ETA HA IRRUMPIDO en la campaña. Participa sistemáticamente en todas las campañas. No ha faltado a ninguna. Pero en esta ocasión lo ha hecho, por el momento, prescindiendo del coche-bomba y del tiro en la nuca. Con un comunicado que algunos se han apresurado a interpretar como una rectificación. ETA cree que el plan Ibarretxe es un «motivo de alegría» y que «no se puede dejar de lado sin más». Tras las feroces críticas contra la propuesta del lehendakari, ahora, la organización realiza otra apuesta. Con un lenguaje más mesurado llama a la participación de todos los vascos. Nunca resulta fácil comprender las estrategias que trazan los descerebrados. Porque las realizan para que, sencillamente, se cumplan al pie de la letra. De no ser así, siempre les queda el recurso de la amenaza, el asesinato y la masacre. Ellos siempre tienen la última palabra. Por eso el comunicado de la banda terrorista encierra un halo de esperanza. Que por una vez haya decidido expresarse a través del papel y no de la dinamita. Que, por una vez, y por la situación de debilidad que atraviesa, haya optado por escribir en vez de asesinar. Y eso hay que agradecerlo. Aunque lo único que nos reconfortaría de verdad sería que nos dijesen por escrito que han dejado las armas. Sólo queremos eso.