VIVEN de la creatividad. Tienen una mentalidad algo más sensible que los demás mortales. Son artistas. Hacen teatro. Cada uno interpreta su papel. Cobran por ello. Perciben algo de dinero del público y no poco de la Administración. Están muy amparados legalmente por toda la normativa mundial, europea y española de Propiedad Intelectual, por su cualidad de autores o por ser lo que se denomina en estas leyes «artistas intérpretes y ejecutantes». Cuentan con unas entidades de gestión de derechos bastante eficaces a la hora de recaudar millones, son unas ocho o nueve en España, aunque la más conocida y sufrida por el contribuyente sea la SGAE. Éste es el entorno o panorama en el que se mueven los premios Max de los autores e intérpretes del teatro que, en su última edición, se celebró hace pocos días en Vigo, después de una cierta polémica por supuesta censura. Ellos son profesionales que tienen todo el derecho del mundo a escribir lo que quieran a interpretar lo que prefieran a decir lo que se les ocurra. Y así lo ejercen. Lo viene haciendo desde hace muchos años. Tienen todo el derecho del mundo a organizar galas, a recibir premios, a mostrar pancartas, a gritar, a ser incoherentes, a ser partidistas, a ser del signo político que quieran. De hecho, nadie se lo impide. Y es que quizá tienen más derecho que otros, porque son los profesionales del espectáculo, los que mejor pueden montar una representación, los que están más capacitados para crear situaciones ficticias, para estar alejados de la realidad, para gritar lo que dice el guión en cada momento. Por eso nadie se puede extrañar de que hablen de censura, de persecución, de represalias, de que les cierran la boca: lo dicen porque es el guión, es la ficción, es su mundo, es el espectáculo. Pero nadie debe creer que es cierto. Por muy bien interpretado que esté el papel, por muy bien escrito que esté el guión, todo lo que allí se dice es ficción. No se les debe reprochar por ello. Tampoco se debe creer que es algo real cuando aprovechan la gala de los premios Max (que pagó el Ayuntamiento del BNG de Vigo) para apoyar una organización que tiene aterrorizado a medio pueblo vasco. Ellos no lo han sufrido. No saben bien lo que significa Batasuna y ETA, organizaciones que cierran y censuran definitivamente las ideas y las vidas de los contrarios. Debían saberlo, porque son gente culta e intelectuales, pero no lo han sufrido en sus carnes. No forman parte de esa sociedad vasca que siempre tiene que mirar debajo del coche. Siguen con el guión, con la ficción, con la irrealidad. Lo que puede ser más inquietante es ver aplaudiendo entre los fans de la ficción a Beiras o a Anasagasti, que no son actores de teatro, o no se les conoce como tales. En todo caso, lo que no acabo de entender es por qué organizaciones tan poderosas económicamente como la SGAE andan siempre con la mano tendida, como pordioseros, pidiendo una subvención para algo tan sencillo como una gala de entregarse premios. No entiendo por qué la Consellería de Cultura tiene que pagar el pato. ¿Entra en la lógica del teatro la amenaza de «o me pagas la gala o te acuso de censurador»; «o me pagas o te acuso de lo que sea»? ¿Por qué una televisión tiene que retransmitir (pagando) una gala si no le interesa, si no va a dar audiencia, si no lo cree conveniente? ¿No entra todo esto dentro del epígrafe de libertad (para todos)? A lo mejor resulta que todo está en el guión de esa gran obra de teatro que algún día se escribirá con el título de Nunca Máis . Los que no somos del teatro no sabemos de esto. Pero yo creo sinceramente que es mejor dedicar el dinero al museo de Man de Camelle que a la gala de Max. La razón es sencilla: Man ya no puede pagar nada y la SGAE puede pagar mucho. En el fondo, qué más da una gala de Max o de menos en Galicia. Con respecto á carta publicada nesta sección deste xornal o pasado venres, 9 de maio, no que se facía referencia á non emisión de partidos do CB Breogán por parte da Televisión de Galicia, vémonos na obriga de puntualiza-lo seguinte: Os dereitos de emisión da Liga ACB, na que milita o clube lucense, posúeos actualmente a operadora de pago Canal+, polo que a TVG non pode emiti-los partidos do CB Breogán. A TVG, que tamén se enorgullece de que un conxunto galego milite na ACB, fai un completo seguimento deste equipo, ofrecendo ampla información nos programas de Deportes, tanto dos resultados coma resumos dos partidos. Mesmo na páxina web da CRTVG (www.crtvg.es) se inclúe puntual información dos resultados de, entre outras disciplinas, a ACB. Se por algo destaca a TVG é, desde sempre, polo apoio brindado ó deporte galego, en tódalas súas disciplinas e categorías. Non tódalas comunidades nas que existe televisión autonómica emiten os partidos dos seus equipos. Tan só Cataluña, Andalucía e Valencia (nas súas segundas canles) emiten os partidos da ACB. A mesma semana na que esa carta saía publicada, varios programas non deportivos da TVG tiveron como protagonista ó CB Breogán: o martes, no espacio Supermartes; o venres -día de publicación da carta- no programa Luar; e o sábado o programa A Revista Fin de Semana, con conexións en directo coa Festa do Baloncesto do Breogán. Servicio de Prensa CRTVG. Santiago. Raúl Peralba Fortuny es el nombre de un ciudadano que puede cobrar por un informe de 10 páginas 120.000 dólares y que sin embargo, en una entrevista publicada en La Voz el día 14 de octubre del 2001, nos dio un fantástico diagnóstico de Galicia de forma gratuita. Seguro que pocos recuerdan esta conversación con el periodista Manuel V. Sola. Este ingeniero nos desnuda con nuestras virtudes y defectos y dice: empezar a separar lo folclórico de lo comercial y no buscar los tipos importantes en los centros gallegos del mundo, sino a los buenos empresarios gallegos y posicionar a Galicia a través de esa imagen. Aprovechar que todos los españoles en muchos países americanos son denominados gallegos. Tenemos una marca universal y no sabemos aprovecharla. Aparcar la gaita y el folclore para nuestras fiestas íntimas y potenciar y ofrecer otras virtudes empresariales, creativas y ventajosas que poseemos, como laboriosidad, dedicación, honradez y voluntad de superación. Como la demostrada por Citroën en Vigo, número uno en fabricación de automóviles en España. Éste es el ejemplo a vender. Ojalá que nuestros políticos y empresarios sepan cuál es el norte de nuestros pasos. Rodrigo López Barreiro. Culleredo. En días pasados solicité para mi hijo de 15 años un campamento de verano de la Xunta; me valía cualquier lugar de la geografía española, así lo hice constar en la solicitud. No me concedieron ninguno. Según la Xunta, la adjudicación es por sorteo. En las listas de admitidos aparecen dos hermanos: ¿casualidad? Los dos son afortunados, ¿será también casualidad si su familia trabaja en la Xunta?, ¿será el puesto de trabajo por sorteo también? Con los impuestos que pagamos todos, ¿disfrutan siempre los mismos? Con el régimen anterior, al que tanto critican los demócratas de toda la vida, no perdíamos el tiempo en solicitudes si antes no habíamos sido agraciados por sorteo con un buen puesto de trabajo. A Coruña.