PP, datos; PSOE, ideología

| FERNANDO ÓNEGA |

OPINIÓN

10 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA MARCHA de la campaña ya indica qué mensajes intenta colocar cada partido, especialmente el gobernante. El PP, sin detenerse en que son elecciones municipales, se ha instalado en los resultados de gestión del gobierno. Economía, éxitos contra ETA y empleo son sus banderas de enganche. Aznar vende lucha contra el terrorismo en cualquier lugar de España. Ante los datos, al PSOE y a Izquierda Unida les resulta difícil proponer algo nuevo en una sociedad de mercado. Se están quedando en el recurso a la dignidad por los pactos con Estados Unidos y, en lo tangible, en un empleo de más calidad y el precio de la vivienda. Sería mucho, si no tuviera una fuerte carga de utopía. Quizá por eso, el PSOE ha dado un giro. Ha fabricado un videoclip que recuerda al dóberman de otras elecciones, pero domesticado: en vez del perro feroz de los dientes agresivos, los autores de la pieza han seguido el modelo de Barrio Sésamo . Se podrá ver en todos los actos de partido. Y ahí se nos explica la diferencia entre derecha e izquierda, naturalmente desde una óptica socialista: se adelanta por la izquierda; los grifos se abren a izquierda y se cierran a derecha; la derecha es la multinacional, y la izquierda somos todos los demás. Como se ve, algo muy elemental, pero que levantará grandes aplausos en el mitin. Pero es, por ahora, lo más ideológico que hemos visto en esta campaña. Al fin hay alguien que, aunque sea de forma demagógica, nos recuerda que existen la derecha y la izquierda. Si no fuese por ese videoclip, todo se quedaría en gestión, y en gestión Aznar y el Partido Popular son difícilmente batibles. Lo hemos comprobado en el primer debate entre candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid. La única diferencia ha sido los kilómetros de Metro que construirá cada uno. Y quiso el destino que Esperanza Aguirre (PP) tuviera programados más. Por ello, los socialistas aciertan al virar hacia la ideología. Cuando las cifras actúan en su contra, resucitar los recelos que provoca la derecha es una tabla de salvación. Quizá la única.