Los hidratos de carbono A lingua é memoria

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

08 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Para enviar preguntas: LOS HIDRATOS de carbono son, junto con las proteínas y las grasas, uno de los nutrientes básicos. Están contenidos principalmente en los cereales (trigo, arroz, maíz), en sus derivados (pan, galletas, pastas), en las legumbres (judías, garbanzos, lentejas), etc. Por lo tanto, se aportan hidratos de carbono a la dieta al comer estos alimentos. En la dieta ideal se recomienda que el 55% de la energía proceda de los hidratos de carbono. La información nutricional de las etiquetas alimentarias incluye la cantidad de hidratos de carbono presentes en 100 gramos. Se puede calcular su aporte energético sabiendo que cada gramo suministra 4 kcal. No se deben de llamar carbohidratos (una mala traducción del inglés), ya que esa palabra no figura en el diccionario de la RAEL. Los hidratos de carbono están constituidos por carbono, hidrógeno y oxígeno. Como indica su nombre, el hidrógeno y el oxígeno están en la misma proporción que en el agua (dos a uno). Entre los hidratos de carbono más sencillos (monosacáridos) está la glucosa, el combustible de los seres humanos, cuya presencia en sangre está regulada por la insulina (la diabetes surge cuando algo falla). La fructosa también es un monosacárido. Los disacáridos se forman por la unión de dos moléculas de monosacárido con pérdida de una molécula de agua. A este grupo pertenecen: azúcar (sacarosa), lactosa (azúcar de leche) y maltosa. Cuando se unen muchas moléculas de monosacárido, se forman polisacáridos (almidones y féculas). Los polisacáridos tardan más tiempo en asimilarse a través del proceso digestivo que los azúcares sencillos (mono y di sacáridos), que son de absorción rápida. En las etiquetas alimentarias se pueden encontrar dextrinas (o maltodextrinas), que resultan de trocear almidones o féculas y, por lo tanto, también son hidratos de carbono. Conozco bien esta enfermedad ya que llevo más de diez años conviviendo con ella. Surgió inesperadamente en el momento de mayor plenitud de mi vida. Todo el mundo conoce las molestias que produce el Parkinson, pero tiene otros muchos síntomas que la gente no suele conocer. Causa rigidez y hace que el rostro pierda expresión, dando la falsa impresión de falta de interés por lo que nos rodea. Produce trastornos de equilibrio y dificultades para hablar y comer. Es frecuente la sequedad de boca y también el exceso de salivación, junto con dificultades posturales y cansancio. Pero nuestra mente en la mayoría de los casos permanece lúcida. Tendemos al error de retraernos y encerrarnos en nosotros mismos. Qué distinta es la actitud del Papa. Él padece una gran parte de estos síntomas, agravados por la artrosis, por las secuelas del atentado y por las operaciones a las que tiene que someterse, además de por su edad. Sin embargo no le importa mostrar sus carencias físicas en actos multitudinarios como los de los pasados 3 y 4 de mayo. Es un anciano de espíritu joven, que se sobrepone a la enfermedad y saca fuerzas, humanamente incomprensibles, para darse a los demás. Su inteligencia es privilegiada y su capacidad de trabajo constante. Conecta inmediatamente con la gente, especialmente con los jóvenes, ya que a ellos la exigente música que transmite les queda, y perciben que ellos le gustan al Papa y le hacen rejuvenecer. Mª Carmen Álvarez Varela . A Coruña. Escribo esta reflexión desde Lugo y vaya por delante que soy aficionado del C.B. Breogán de toda la vida, como muchísimos lucenses. Pero escribo como ciudadano que paga sus impuestos, y me pregunto: ¿Es responsabilidad de la TVG dar a conocer y promocionar todo lo relevante que ocurre en Galicia? Es innegable que hoy en día el deporte profesional implica muchos intereses, pero para una provincia como Lugo es publicidad y para el resto de Galicia, un orgullo tener a un representante en la selectiva liga ACB. ¿Por qué nos priva nuestra televisión de conocer todo esto? No llego a comprenderlo. Siento envidia de otras comunidades donde se defiende todo lo propio. Es la manera de crecer. P.H. Lugo.