DE SOL A SOL | O |
06 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LOS periódicos tienen muy poca memoria. La actualidad va a velocidad de vértigo, como nuestras vidas. Amina Lawal, la nigeriana que fue primera página por su condena a lapidación, ha pasado al breve. Amnistía Internacional sigue con su campaña. El tribunal que debe decidir sobre la apelación ha pasado la reunión definitiva del 25 de marzo al 3 de junio. La presión internacional es muy importante. La pena de muerte nunca tiene sentido. Pero la pena de muerte por acostarte con alguien es de locos. El sexo en Nigeria es muy peligroso. Amina tuvo un hijo con un hombre fuera de su matrimonio y la ley islámica dice que tiene que morir. El hombre negó esas relaciones y fue absuelto. Las mujeres en el Islam están peor que en la Edad Media cristiana. A ella se le mantuvo la condena. El bebé, su bebé, era la prueba de su pecado. La crueldad siempre supera a la ficción. La justicia nigeriana fijó la muerte a pedradas de Amina para febrero del 2004, cuando termine el período de lactancia del niño. Mamá, ¿te van a matar cuando me dejes de dar el pecho? Asusta. Dos hombres y otra mujer también esperan la muerte en Nigeria por adulterio. A esos jueces habría que decirles: el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. cesar.casal@lavoz.es