Dios, empleo y el PP

OPINIÓN

06 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EL CIELO me perdonará la expresión, pero el pueblo no tiene otra mejor: al partido gobernante lo ha venido Dios a ver. Y no con la visita del Papa, sino con las cifras de empleo. Si «Dios nunca abandona al buen marxista», como decía Tierno, la estadística nunca abandona al buen conservador. Cuando el Partido Popular más necesitaba un dato que hiciera sonreír al país que gobierna, aparecieron los prodigiosos datos del INEM y de afiliación a la Seguridad Social. «Una excelente noticia», se apresuró a escribir el ministro Eduardo Zaplana. Y Aznar, ya lo habéis visto: con la agilidad que le caracteriza, se ha apresurado a convertir el empleo en argumento electoral con doble mensaje: su partido y su gobierno crean puestos del trabajo, el PSOE es el «partido del paro». Aunque esto no tenga que ver directamente con los municipios, va a ser uno de los argumentos de campaña. Y se usará con toda la fuerza, por no decir con todo el descaro propio de quien pretende darle la vuelta a los estados de opinión. ¿Es legítima esta apropiación? Los puritanos dirán que no; que el empleo lo crean la sociedad y los empresarios. Pero ya sabemos lo que ocurre: cuando se destruyen puestos de trabajo, la culpable es la crisis internacional. Cuando se crean, el mérito es del gobierno. ¡Pobre Zapatero! Los réditos obtenidos de la guerra se le pueden esfumar ante estas explotaciones del éxito. Esta sí que es una mala herencia de los gobiernos socialistas, de cuando el paro andaba por el veinte por ciento. Y encima, el Papa le pregunta si es el sucesor de Felipe González, y tiene que responder que sí. Y encima, algunos de los peores datos se producen en comunidades gobernadas por la izquierda. Y encima, se puede poner a Baleares, donde el PSOE gobierna con los nacionalistas, como ejemplo de malos resultados. Y aquí hay que apelar otra vez a los designios divinos. Porque, ¿podía soñar Aznar con mejor propaganda para sus tesis que un fracaso de sus dos enemigos del alma? Y además, juntos¿ ¡Qué cambio, profesor Tierno! El cielo también es de derechas.