EL PANORAMA político electoral presenta una curiosa pugna de perspectivas: la oposición ejerciendo técnicas mnemotécnicas respecto de los repetidos desastres gubernamentales ( Tireless , Perejil, Prestige , Irak, Palacio...) y el Gobierno y su partido tratando de hacer que se olviden, con todo tipo de estratagemas para la eliminación de tal memoria. Un día, medio en broma con unos amigos, Umberto Eco imaginó una disciplina académica nueva, a la que llamaron Ars oblivionalis , cuyo objeto era elaborar técnicas para olvidar. No para olvidar por causas naturales, fuese accidente, borrachera o lesión cerebral, sino para hacerlo deliberadamente, por convencimiento de su conveniencia. Qué duda cabe de que tal invento y generalización de la disciplina a los potenciales electores podría ser muy útil para cualquier Gobierno en apuros electorales. Aunque no sé para qué daré yo ideas, pues bien se sabe que, como cierta y famosa agencia de viajes, lo que pueden hacer por nosotros... «van y lo hacen».