Relanzar

| FRANCISCO RÍOS |

OPINIÓN

28 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

hablar.bien@lavoz.es EL RECHAZO del empleo del verbo relanzar con significados distintos del que recoge el Diccionario de la Academia ha llevado al exceso a algún rigorista. Si por la expresión suprema de la norma del español fuese, relanzar sólo significaría 'rechazar, repeler'. Es ésta una acepción con la que no ha sido utilizado profusamente. «Porque los senados, reinos e imperios antiguos, cuando florecieron y estuvieron más pujantes fue por las buenas leyes y costumbres que tomaron sirviéndose del mundo de lo que veían que era mejor relanzando lo malo y dañoso y aprovechándose de lo bueno y virtuoso», escribió en 1593 Marcos de Isaba en Cuerpo enfermo de la milicia española. Sin embargo, relanzar se usa hoy con el significado de 'dar nuevo impulso [a algo]', el único que recoge el Diccionario del español actual, de Seco. Y así vemos que se relanzan políticas agrarias, sindicalismos, planes quinquenales, empresas, el fútbol peruano, mercados de capitales, economías nacionales... El hablante siente en relanzar la unión del prefijo re-, que aquí indica repetición, y de lanzar ('arrojar'). La construcción parece correcta y la palabra es sobre todo útil. Se entiende inmediatamente y expresa una idea. Queda pendiente la inclusión en el Diccionario de esta acepción de uso generalizado. En ello está el Instituto de Lexicografía de la Academia, que reconoce que el significado clásico carece de vigencia. En su prudente caminar, en el 2001 suprimió la otra acepción de relanzar: 'Volver a echar en el cántaro la cédula, en las elecciones que se hacen por insaculación'. Hace tiempo que los cántaros han sido sustituidos por urnas o por bombos, aunque en estos tiempos haya cosas de la suerte y ciertas elecciones que se siguen resolviendo por insaculación.