CARLOS G. REIGOSA
25 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.DECIDIDAMENTE, la amnesia rige y lo explica casi todo. Los argentinos, después de su debacle económica, parecían haber decidido apartar de su horizonte electoral al peronismo, por considerarlo responsable de las tormentas que condujeron al presente lodazal. Pero el tiempo ha pasado y aquí está la nueva realidad: mañana, no uno, sino tres peronistas se enfrentan en las elecciones presidenciales, y dos de ellos con claras posibilidades de ganar. Los contendientes son Néstor Kirchner (caudillo de Santa Cruz), Adolfo Rodríguez Sáa (caudillo de San Luis) y el incombustible Carlos Ménem (caudillo de La Rioja). Enfrente, sólo un hombre con posibilidades: Ricardo López Murphy, otro veterano, más definido por su antiperonismo que por su condición de ex militante de la Unión Cívica Radical. Si no es un panorama patético, que venga Dios y lo vea. Los cuatro garantizan que no habrá una desilusión futura, porque ya no representan una ilusión en el presente. Y quizá esto lo aclara todo: los argentinos no quieren embarcarse en otro sueño desproporcionado y parecen inclinarse por el «más vale malo conocido». Algo que merecería un estudio psicológico, y nadie mejor que ellos para hacerlo, como tienen bien acreditado.