Estados Unidos

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

21 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA llegada de Bush al poder y las consecuencias del 11-S han rehabilitado el pensamiento radical de algunos intelectuales que, desde la caída del muro de Berlín, han tenido siempre problemas para compaginar sus deseos con la existencia de los Estados Unidos como única superpotencia. El francés Emmanuel Todd, autor de un brillante libro titulado "Después del imperio" (y subtitulado "Ensayo sobre la descomposición del sistema norteamericano"), es uno de ellos. El enunciado con que abre su texto es claro: «Los Estados Unidos se están convirtiendo en un problema para el mundo». Lo cual se traduce, unas páginas más adelante, en otra idea expresada ya con menos claridad: el mundo estaría mejor sin los Estados Unidos. Su conclusión es aparentemente tranquilizadora: no habrá nunca un imperio norteamericano, porque el mundo es cada vez más vasto, diverso y dinámico, y los Estados Unidos cada vez están más cerca de un declive irreversible. La emancipación de Europa será una consecuencia lógica de esta evolución y el sueño se habrá hecho realidad: ¡el mundo será multipolar!, y EE.UU. no será la solución, pero tampoco será el problema... ¿No están confundiendo la realidad con sus deseos?