La mosca

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

17 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EL MANDO de la televisión es obsceno. La realidad es obscena. Un tipo se harta de comer mientras que otro se muere de hambre. No es demagogia. Es así. Pasa cada segundo. Veo en la televisión a Alí, el niño de Bagdad al que las bombas inteligentes le extirparon los dos brazos y le quemaron parte de su cuerpo. También perdió a toda su familia, menos a un tío. Lo llevan a un hospital en Kuwait para intentar salvar a este chiquillo. El dolor de la guerra quema en sus ojos. Es como un gorrión alicorto, el cielo le queda tan lejos. No soporto el drama de su mirada imposible. Cada vez somos más flojos. Cambio de canal y el mando me da una lección de obscenidad. De Alí a Ana Obregón. No es demagogia. Fue así. Ana va vestida de ceñido rojo de fiesta, como un paquete de regalo. Dice lo mucho que sufre por los paparazzis. Dice lo contenta que está de ganar el pleito por las fotos que le robaron cuando estaba retozando con Miki Molina en un coche. Dice que su vida es un infierno de flashes. Seguro que a Ana también le duele Alí y que ella no tiene culpa de salir en un canal mientras Alí va en camilla en otro. Mi hija todavía me hace sentir peor: «Papá, mata a la mosca con un cuchillo». cesar.casal@lavoz.es