El voto de Sadam

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

JOSÉ MARÍA Aznar ha dedicado el sábado a insuflar ánimos a sus candidatos y militantes gallegos. Los ha arengado a realizar un esfuerzo de serenidad, cohesión y fortaleza. Y ha dejado un mensaje nítido: Que Sadam Huseín no protagonice la campaña electoral de las municipales. Evidentemente, en unos comicios locales la política internacional ni asoma. Los ciudadanos valoran la gestión de sus corporaciones, al tiempo que tienen la oportunidad de conocer los modelos de ciudades, villas y pueblos que los candidatos pretenden llevar a cabo. El alumbrado, el tráfico, el urbanismo, la limpieza y los impuestos se convierten en las estrellas de la campaña. Y la oferta sobre estas cuestiones es decisiva.Pero en esta ocasión, la situación internacional puede hacer variar el desarrollo de la campaña. Y Aznar lo presiente. La invasión de Irak, quiéralo o no el presidente, superará claramente cualquier asunto doméstico. El ataque es, desde el mismo día que comenzó, la segunda preocupación de los españoles. Muy por encima del terrorismo, de la inseguridad ciudadana y de cualquier otro asunto. Y sólo por debajo del paro.Por eso, pedir que nos marginemos al conflicto bélico, es un ejercicio de ficción. Cuando se siguen sin explicar los motivos que colocaron a España como abanderado de este conflicto; cuando cada mañana nos desayunamos con fotos desgarradoras; cuando las calles siguen repletas de cientos de miles de manifestantes, la petición de Aznar y del PP es de difícil explicación.El 25 de mayo los electores de esta tierra van a ir a las urnas a elegir quiénes decidirán el servicio de recogida de basuras en su ciudad, villa o aldea. Pero, lo van a hacer también acompañados por la sombra del ataque contra Sadam. Va a ser imposible mirar hacia otro lado.