Un enemigo antes protegido En la guerra del Golfo se formó una coalición de fuerzas aliadas en la que figuraban unidades militares de EE.UU., Reino Unido, Francia, Egipto, Arabia Saudita y Siria, que en cuestión de un mes liberaron Kuwait aunque dejaron escapar al ejército de Sadam. En ambas guerras el enemigo, aunque en situaciones distintas, había sido apoyado anteriormente por EE.UU. Alianza y rival, más débiles Ahora, ya en el siglo XXI y después del 11-S, todo ha cambiado. La operación Golfo-Dos presenta diferencias importantes. Franceses y rusos se han apartado de la alianza con los norteamericanos; las fuerzas de Sadam no representan la fortaleza militar de hace doce años y hoy es un ejército convencional inofensivo, pero muy peligroso en el terreno no convencional. Combates urbanos Las condiciones de la resistencia iraquí exigirán un esfuerzo supremo para la toma de Bagdad y eso sólo lo puede hacer la infantería con combates urbanos. En este caso, si los soldados de Sadam resisten, van a causar muchas bajas. Así pues, esta puede ser una guerra corta, pero la toma de Bagdad, si hay resistencia, será muy sangrienta. Aunque posiblemente lo peor venga después. Distintos objetivos El plan de guerra es esencialmente distinto de la primera guerra del Golfo. Si entonces el objetivo era expulsar al ejército iraquí de Kuwait y se necesitaron medio millón de soldados, ahora, con la mitad, van a ocupar Bagdad para acabar con el régimen de Sadam. Los norteamericanos han perfeccionado su armamento de precisión, que servirá para atacar exclusivamente objetivos militares.