Los otros frentes

|XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS |

OPINIÓN

20 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

LA FORTALEZA de George W. Bush sólo radica en las armas, y toda su capacidad de convicción parece haberse raducido a la posibilidad de comprar o chantajear a los más débiles. Por eso está haciendo pasar a su país por el oprobio de una guerra ilegal e injusta, y por eso se hace acompañar de aspirantes a líderes mundiales que, imitando a las rémoras, quieren alimentarse de los despojos que sueltan las dentelladas del gran tiburón blanco, sin atreverse a hincar el diente en la presa que los alimenta. En circunstancias normales, pensando incluso con lógica militar, a ningún peso pesado le gustaría retar en combate a un peso mosca, ya que, incluso en el mundo del boxeo, se sabe distinguir entre las peleas y las malleiras . Pero a Bush le gusta alardear de su fuerza y acongojar a los vaqueros del saloon , y por eso está encantado con esta guerra que enfrenta a los verdugos con los condenados, o al ejército mejor pertrechado del mundo con un fato de desarrapados a los que no se les dejan más que dos salidas: morir inútilmente en defensa de un dictador, o humillarse como ratas y rendirse sin condiciones antes de que empiece la batalla.Pero ya se sabe que la vida está llena de sorpresas, y que ni siquiera en los Estados Unidos alcanzan a prever todas las variables del problema. Y por eso no hubo nadie que advirtiese a Bush del inesperado frente legal que le abrieron Alemania y Francia, ni del valiente frente ciudadano que se le está presentando en las calles de todo el mundo. Por culpa del primero, bajo la magistral dirección de Joschka Fischer y Dominique de Villèpin, la política exterior americana acaba de sufrir una humillación sin precedentes, después de tragarse sus mentiras y falsedades, sus chantajes, sus pruebas infantiles y sus bravatas de suburbio. Y por culpa del segundo, bajo la dirección de ciudadanos anónimos, a Bush se le está atragantando la victoria, ante el temor de verse en una ruina económica y política si, en vez de entregar el futuro de Irak a la ONU, se empeña en quedarse con el pastel y repartirlo a capricho con sus amiguetes.Frente al pesimismo de los que creen que todo está en crisis (la ONU, la Unión Europea, la OTAN, el Tribunal Penal Internacional, Kioto¿), hay que recordar que, al menos desde la Segunda Guerra Mundial, es la primera vez que se le apaga un farol a Estados Unidos, y que, si bien es cierto que van a ganar la batalla de Bagdad, están perdiendo todas las demás. Por eso hay que seguir en la calle y reforzar por todos los medios legítimos la causa de la paz. ¡Que sepan que la ética y el derecho no viajan con las armas! ¡Que sólo ganen este combate! ¡Que sientan vergüenza al ganarlo! ¡Y que nada ganen con él! Porque Irak es sólo una batalla, y la guerra de verdad la están perdiendo.