LA GUERRA puede cobrarse como primera víctima la verdad, pero a cambio regala torrentes de lágrimas y posibilidades de reflexión. Pondré dos ejemplos, de ayer mismo. Por un lado, los pacifistas progresistas políticamente correctos recurren a Franco, nada menos. Por otro lado, los organizadores de la gala de los Oscar no quieren que haya pronunciamientos sobre la guerra. La idea de que esta guerra no está justificada porque, como se sabe, EE.?UU. no envió tropas contra la dictadura franquista es un disparate que revela una vez más la completa ceguera de nuestra progresía a propósito de las guerras: en efecto, no entiende esta guerra contra el terrorismo, como tampoco entendió nunca la Guerra Fría. Por desgracia, se trata de conflictos realmente existentes. La izquierda se limita a condenar esta guerra, igual que antes se limitaba a decir «OTAN No, Bases Fuera», es decir, a desconocer el riesgo que el belicismo comunista representó para los pueblos del mundo. El que esos mismos ahora nos griten «Nunca máis» o «No a la guerra» resulta cualquier cosa menos tranquilizador.Hubo de verdad una Guerra Fría, y es asombroso que no se reconozca en España, cuyo dictador se fue a abrazar a Hitler en 1940 y menos de veinte años más tarde estaba abrazando a Eisenhower. ¿Cómo se entiende esto si no es en el marco de la Guerra Fría, en la cual EE.?UU. estaba, con razón, dispuesto a apoyar regímenes dictatoriales a cambio de ayuda en la contención del comunismo?Un párrafo para los Oscar. Comprendo la inquietud de los que están montando la gala para no dar una impresión frívola cuando muchos de sus compatriotas están arriesgando sus vidas en la guerra. Pero preferiría que los cineastas pudiesen explicar abiertamente sus posiciones, por dos razones. Allí, al revés que en España, la industria es privada y no hay subsidios, o sea que si dicen tonterías las dicen con su dinero, no con el nuestro. Y además, sería interesante que los españoles comprobásemos que en términos de ingenuidades o bobadas izquierdistas, los artistas estadounidenses no son mucho peores que los españoles. Y desde hace mucho ¿O acaso era española Jane Fonda?